El verano pasado, guiado por
las recomendaciones de mis compañeros, tome rumbo a la Ciudad Amurallada de
Alcudia, situada a 57 kilómetros al norte de la capital de Palma de Mallorca.
En un principio atraído por sus famosas playas, unas de las mejores de la isla,
con playas de arena blanca y fina y donde todavía hoy, uno se puede
sentir en plena naturaleza.
Lentamente, fui descubriendo
los secretos que entrena esta maravillosa población y dos fueron los lugare que más llamaron
mi atención:
El primero, el Parque Natural de la Albufera, que encuentra
en las proximidades de Alcudia, se trata del mayor
humedal del archipiélago, con impresionantes dunas, marismas y lagos. Y donde se puede contemplar a
multitud de aves acuáticas.
Y por supuesto, su casco histórico,
que data del año 1325, lo que le otorga una historia medieval indiscutible.
Este lugar, es muy frecuentado por turistas en su mayoría alemanes e ingleses en
época estival. Sus calles están dispuestas
de forma irregular a modo de laberintos, que dan constancia del pasado árabe de
las mismas. Una de las construcciones que recomiendo que se visite es la Capilla
del Sant Crist, donde se puede ver un impresionante Cristo tallado del siglo
XV. Las Murallas de Alcudia son impresionantes y eso que no se conservan en su
totalidad, parte de las mismas están reconstruidas y se puede incluso pasear
por encima de ellas. La gente del pueblo habita de manera cotidiana las
viviendas que están dentro del recinto, lo que le da un toque muy caracteristico que llena de vida la población, aunque en su mayoría son utilizadas como
establecimientos hoteleros o restaurantes.
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